Poner el foco en la primera infancia emerge como una apuesta radical por el futuro. Son tiempos de constitución, donde cada intervención no solo forja el desarrollo del niño y su familia, sino que reconfigura nuestra propia subjetividad. Este libro invita a resignificar la práctica clínica en los momentos inaugurales del desarrollo humano.
Como psicoanalistas, no irrumpimos por la “puerta principal” del síntoma. Nuestra aproximación opera en lo transicional, donde los “rodeos” abren “ventanas de oportunidad” para la creación de la alteridad. En esta visión, la interdisciplina no es solo una opción, sino la condición misma para un abordaje amplio y ético, un “ir y venir” entre conceptos y estrategias que permiten aprehender una experiencia que ninguna disciplina abarca por sí sola.
El volumen se estructura en tres secciones que abordan modos de entender el desarrollo (psicosexual, psicomotriz, neurocognitivo y lúdico), modos de expresar la subjetividad (explorando la observación directa y mediadores expresivos como arteterapia, musicoterapia, educación y pantallas) y modos de intervenir en la clínica (con criterios de diagnóstico, discapacidad, parentalidad y psiquiatría perinatal).
Los autores construyen aquí un diálogo esencial para quienes buscan una clínica de la primera infancia, destacando que, en la urdimbre de estos vínculos, la ternura se revela como la más potente herramienta clínica.